El PSOE de Écija rinde homenaje a Tamariz-Martel, último alcalde republicano de la ciudad

Tamariz-Martel

El PSOE de Écija rinde homenaje a Juan Tamariz-Martel, último alcalde republicano de la ciudad con motivo del 85 aniversario de su asesinato. Una efeméride que el destino ha querido que coincida con el descubrimiento de su tumba en el cementerio municipal de El Valle. En el día de ayer, el Alcalde y Secretario General del PSOE ecijano, David García Ostos, la Secretaria de
Memoria Democrática de la agrupación local, Mayte Jiménez, y otros miembros del PSOE astigitano, visitaron, además de la tumba de Tamariz-Martel, las instalaciones habilitadas para los trabajos arqueológicos y la fosa común de los represaliados astigitanos.

La sepultura se encuentra ubicada en el patio de San José, un lugar de fácil acceso, pero la lápida ha estado cubierta durante décadas por una capa de suciedad que hacía ilegibles sus inscripciones. Los trabajos de identificación de los restos de las víctimas del franquismo depositados en el panteón del ala noreste del camposanto, coordinados por la arqueóloga Carmen Romero, han permitido este hallazgo, de singular relevancia por su innegable trascendencia histórica.

Tamariz-Martel, como tantas otras personalidades fieles a la legalidad republicana, fue víctima de la brutal represión que las tropas rebeldes ejercieron en aquellas amplias zonas de la Baja Andalucía en las que el golpe del 18 de julio de 1936 triunfó sin apenas resistencia. Del mismo modo que sólo dos días antes, el 11 de agosto de aquel fatídico año, fueron asesinados el ecijano
Manuel Jiménez Barrios, diputado en Cortes y secretario general del PSOE y de la UGT de Sevilla, el propio Blas Infante, o el exalcalde de Sevilla, José González Fernández de la Bandera, en el km. 4 de la carretera de Carmona, Tamariz-Martel fue fusilado por los fascistas el 13 de agosto, sin más crimen que el de su filiación política y su lealtad a la República y a su causa.

Su cuerpo sin vida fue exhibido en la vía pública durante varios días, para que sirviera de advertencia a lapoblación. Esa fue en todo momento una de las constantes de la represión franquista, a la que nunca le fue suficiente vencer al enemigo, ni siquiera eliminarle, aniquilarle: siempre necesito además su humillación, su escarnio público.

Y es que el perfil de los represaliados es básico y se reproduce en todos los lugares: todo aquel contrario al Movimiento. Así de simple. Franco desplegó una guerra de exterminio y terror en la retaguardia, como fue el caso de Écija, para evitar que se levantara cabeza en su contra. Además de al alcalde Tamariz-Martel, quien una vez asesinado, fue juzgado por masón, los sublevados ejecutaron en nuestra ciudad a buena parte de la Corporación Municipal: a concejales como el socialista José Caraballo Caraballo, o Francisco Yélamo Gallardo. A los médicos Juan Fernández García y Carlos Fernández Ballesteros, también socialista; a maestros nacionales como Amable González Andrés o Justo Morterero. Un patrón que se repitió en todos aquellos territorios donde el golpe tuvo éxito y en vez de contienda armada, hubo únicamente represión y exterminio.

Pero la verdad sólo tiene un camino, que es ella misma. Y hoy se sabe, por los numerosos testimonios que se conservan de aquellos años, que Tamariz-Martel fue un gran hombre, a la altura del cargo que representó. Un hombre digno, que en agosto de 1932, por ejemplo, momento en el que también ocupaba la alcaldía de Écija, hizo que “La Sanjurjada”, la tentativa de golpe de Estado contra la República encabezada por el general Sanjurjo desde Sevilla, fracasara de forma estrepitosa en nuestra ciudad. Su compromiso con la República fue claro y firme en aquellos momentos y a lo largo de todos aquellos años. Siempre se condujo como una persona cabal, sensata, justa. Un periódico de la época decía de él que era “uno de los que puede llamarse hombres de la República”, y le describía como “cordial, bondadoso, justo, enérgico” y “acrisolado administrador de los bienes municipales”. Un hombre de una personalidad íntegra, en contraposición a la barbarie y la inhumanidad de sus verdugos.

Hoy en este día señalado en el que se cumplen 85 años de su muerte, de su vil asesinato a manos del fascismo, le rendimos este sencillo homenaje, para que su nombre, como el de tantos otros, tampoco se borre de la historia.