Acto Homenaje a las Víctimas del Golpe de Estado de 1936

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Esta mañana, con nuestro Secretario General, David Javier García Ostos, al frente, hemos cumplido con la tradición de visitar el cementerio para homenajear y recordar a las víctimas del golpe de Estado de 1936. Como ha recordado nuestra secretaria de Memoria Democrática, Mayte Jiménez, en Écija, al igual que en la práctica totalidad de la Baja Andalucía, no hubo guerra civil pero sí una durísima represión que dejó a más de 200 personas fusiladas en apenas unos meses. Hombres y mujeres asesinados por sus ideas, unas ideas que no obstante, sus asesinos no lograron erradicar porque que siguen vivas en nosotros y en nuestro Estado de Derecho. La democracia actual es, por tanto, deudora de su lucha, de su tesón y su dignidad. La memoria democrática es la memoria de nuestro pueblo. Si la dictadura provocó el silencio, la democracia no puede consentir el olvido. Es nuestro deber contarle a las nuevas generaciones la Historia de su país. Porque una sociedad en amnesia colectiva, es un pueblo sin memoria ni identidad.
Los golpistas, y después la dictadura, deshumanizaron a sus víctimas. Más allá del crimen, que supone la más grave violación de los DDHH de los asesinados, hay una última trinchera de vilipendio: el olvido. Nosotros y nosotras debemos reivindicar que cada fusilado y fusilada era un ser humano con nombre y apellidos, con una vida por vivir.
La democracia no puede consentir que siga habiendo personas fusiladas enterradas en fosas comunes y cunetas, sin identificación y sin reparación.
La memoria democrática es poner fin a la guerra de memorias, es reconciliarnos con nuestros horrores y nuestro pasado. Es la única vía para que absolutamente nadie vuelva a arrebatarnos la voz y la palabra. Y hoy, nosotros y nosotras, los y las demócratas que hoy disfrutamos del legado de las personas represaliadas por el franquismo, venimos a reivindicar que sus nombres se borren de la Historia.